Have any questions?
+44 1234 567 890
La humedad en fachadas es una de las patologías más comunes y destructivas en el entorno de la edificación.
Cuando una fachada no está protegida correctamente frente a la acción del agua, comienza un proceso de degradación que afecta a sus acabados, estructura y, en muchos casos, también al confort interior y a la salud de los ocupantes.
Por eso, abordar la rehabilitación de fachadas con problemas de humedad no es solo una cuestión estética, sino una intervención técnica esencial para garantizar la durabilidad, seguridad y eficiencia energética del inmueble.
Cómo identificar problemas de humedad en una fachada
Detectar a tiempo los signos de deterioro causados por la humedad es clave para evitar intervenciones más costosas en el futuro.
Las señales más habituales son desconchados en revestimientos, aparición de manchas oscuras, eflorescencias salinas, desprendimientos de pintura y grietas a través de las cuales el agua se filtra.
Existen diferentes tipos de humedad que afectan a las fachadas:
- humedad por capilaridad, que asciende desde los cimientos
- humedad por filtración, que penetra desde el exterior a través de fisuras o puntos sin sellado
- humedad por condensación, más común en edificios mal ventilados o con aislamiento térmico deficiente.

Cada una de ellas requiere un tratamiento específico, lo que hace imprescindible realizar un diagnóstico técnico previo.
Empresas especializadas como Apelyan, con sede en Valencia, realizan una inspección profesional para determinar el tipo de humedad y el grado de deterioro.
Esta evaluación permite establecer un plan de actuación integral que combine tratamientos correctivos, sistemas de protección y soluciones preventivas a largo plazo.
Técnicas eficaces para la rehabilitación de fachadas con humedad
Una vez analizadas las causas y localizadas las zonas afectadas, se aplican técnicas específicas de rehabilitación de fachadas con problemas de humedad, que deben ser adaptadas al tipo de paramento, al sistema constructivo existente y a las condiciones climáticas locales.
En el entorno mediterráneo, como es el caso de Valencia, se trabaja especialmente en combatir los efectos de la salinidad, la lluvia intermitente y la alta exposición solar.
Una de las soluciones más efectivas es el uso de morteros de reparación hidrófugos y revocos transpirables, que permiten la evacuación del vapor de agua interior evitando que se acumule en los muros.
También se emplean pinturas minerales al silicato, ideales para fachadas afectadas por humedad, ya que ofrecen una elevada transpirabilidad sin sacrificar la protección frente al agua.
Cuando se trata de fisuras y grietas, se utilizan selladores elásticos, mallas de refuerzo y en algunos casos se procede a la renovación de las juntas de dilatación, especialmente en edificios con movimiento estructural.

Para casos de filtración directa desde cubiertas o terrazas, se recomienda actuar conjuntamente con una impermeabilización de terrazas profesional del sistema de cubierta.
En edificios con problemas recurrentes, es habitual incorporar un sistema SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior).
Esta solución no solo mejora el aislamiento térmico y reduce el riesgo de condensaciones, sino que también actúa como una barrera frente a la humedad ambiental, protegiendo la fachada a largo plazo.
Eficiencia energética y confort tras una rehabilitación con tratamiento antihumedad
Uno de los mayores beneficios de actuar frente a la humedad no es solo la mejora visual de la fachada, sino la recuperación del rendimiento térmico del edificio.
Las fachadas húmedas pierden su capacidad aislante, lo que provoca mayores consumos energéticos tanto en verano como en invierno.
Además, la acumulación de humedad en muros genera puentes térmicos y favorece el crecimiento de moho y hongos en el interior.
La rehabilitación de fachadas con humedad permite restaurar el equilibrio higrotérmico del inmueble.
Esto se traduce en una reducción del gasto energético, un aumento del confort interior y una mayor calidad del aire para los usuarios.
En contextos urbanos como el de Valencia, donde la humedad relativa es elevada, esta intervención cobra aún más importancia.
Además, muchas de estas actuaciones son compatibles con los objetivos de sostenibilidad promovidos por la Unión Europea, a través de programas como los Fondos Next Generation EU, que ofrecen financiación para rehabilitaciones energéticas de edificios que incluyan soluciones pasivas como el SATE o sistemas de aislamiento que eviten la humedad.

Aspectos normativos y garantías en la rehabilitación de fachadas
Toda intervención debe estar alineada con lo establecido en el Código Técnico de la Edificación (CTE), concretamente en el Documento Básico HS 1 “Protección frente a la humedad”, que exige el uso de soluciones constructivas adecuadas según el tipo de edificación y zona climática.
Es importante por tanto que la empresa contratada tenga experiencia en la interpretación normativa, así como en la tramitación de licencias de obra y en el cumplimiento de los requisitos técnicos municipales.
Apelyan garantiza que todas sus obras de rehabilitación incluyen seguros de responsabilidad civil, control de calidad en cada fase y dirección técnica cualificada.
Estos aspectos son cruciales para comunidades de propietarios, administradores de fincas o promotores que buscan una solución duradera y con cobertura legal.
Cuándo conviene actuar
Muchas comunidades de vecinos o propietarios particulares retrasan la intervención por cuestiones presupuestarias o desconocimiento técnico.
Sin embargo, posponer una rehabilitación de fachada con humedad implica que los daños seguirán avanzando, afectando a la estructura, a las instalaciones y al interior de las viviendas.
Los costes derivados de no actuar a tiempo incluyen:
- Rehabilitación estructural por corrosión de armaduras
- Sustitución completa de revestimientos
- Problemas legales por daños a terceros (desprendimientos, humedades interiores)
- Aumento de las facturas energéticas
- Disminución del valor del inmueble

En cambio, una intervención a tiempo permite planificar la inversión, acceder a ayudas públicas y actuar con criterios técnicos que eviten la repetición del problema.
Empresas como Apelyan se especializan en aplicar soluciones a medida según el estado del inmueble, el diagnóstico técnico y las condiciones de uso.